Hola amigos, el mes pasado estuve unos días en Huelva y me gustó y lo disfruté mucho.
El hotel, aunque era bastante grande, estaba muy bien organizado. Me dieron una habitación en la planta baja y atravesando el jardín, en menos de 5 minutos, a través de una pasarela de madera llegaba a la playa. Justo en el punto donde se divide la playa entre Matalascañas y Doñana. Un paraíso para mí, ya sabéis mi afición a las playas.
Por supuesto me desplacé por la zona para conocer esas poblaciones fuertemente vinculadas a la actividad marina.
Allí los espacios se perciben abiertos, a diferencia de nuestra tierra tan montañosa, y el océano tiene una fuerza abrumadora.
Estuve en El Rocío, que me pareció bonito

Y en el Centro de interpretación del Lince. Ese día llovió bastante y por supuesto no vi ningún lince, pero sí dos ciervos, grandes como caballos. Todo estaba bien cuidado y organizado, con esas chozas típicas que hacen de observatorios.

Aquí os comparto una foto de las delicadas huellas de pájaros y zorros en el entorno de la playa.

Y aquí las huellas que dejamos los humanos

La colección de conchas que me traje.





